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 Aunque tu cuerpo no haya pasado por ningún cambio físico de un día para otro, puede que experimentes cambios en la percepción sobre cómo lo ves y te sientes en él. Podemos pasar de estar más o menos tranquiles a la incomodidad, crítica, el juicio y rechazo. Estos cambios de percepción pueden darse entre diferentes etapas de la vida, momentos del año, entre diferentes días, o incluso pueden ir fluctuando a lo largo de la misma jornada. 

Si esto te pasa puede ser que tengas una sensación de inestabilidad, descontrol y frustración por no entender por qué sucede. Y sentirte como un barco a la deriva: ¿Cómo me levantaré hoy?

Justamente esta incertidumbre  puede llevarte a aumentar el malestar con tu cuerpo. En el artículo de hoy te traigo algunas reflexiones con la intención de aliviar esa sensación de desconcierto,  poder comprenderte un poquito mejor y así acompañarte desde el cuidado. 

Cuando no ha habido ningún cambio corporal externo pero tenemos una percepción diferente de nuestro cuerpo esto nos da una pista: ese “vernos mal” tiene que ver entonces con algo interno. Con nuestras emociones, estado anímico, estado hormonal, miedos,  vivencias, recuerdos, con la percepción de nosotras mismas como personas. 

Cuando nos miramos al espejo nuestros ojos proyectan todo eso que llevamos por dentro. Cuando tengas uno de esos días en los que no te gusta tu cuerpo date un poco de espacio para contactar contigo internamente y observa más allá del cuerpo:

¿Qué es lo que está presente en este momento de tu vida junto al rechazo y la incomodidad con tu imagen corporal? 

  • Experiencias en torno al cuerpo: Quizás cuando te miras o te sientes se te hacen presentes esos comentarios que has recibido a lo largo de tu vida acerca de tu cuerpo. Puede ser que vengan imágenes, recuerdos o experiencias de violencia que te han marcado en cómo te percibes. 
  • Creencias asociadas a tu persona:  Igual lo primero que viene es una creencia de que no eres suficiente, de que eres una vaga, o fracasada… Un miedo a no estar a la altura, a no sentirte perteniente, a no poder cumplir un deseo…
  • Inseguridad por alguna situación actual: Puede que aparezca la preocupación con un tema actual que no tiene tanto que ver con tu imagen. Por ejemplo, puede ser que haya algo en alguna relación que te preocupe. 
  • Etapa vital: Puede ser que estés en un cambio de etapa de edad, o haya habido un cambio vital importante en tu vida (cambio de lugar de residencia, maternidad/paternidad, menopausia, etc.) que aún estás intentando acomodar. 
  • Orientación sexual y género: Puede ser que estés en un momento de exploración de identidad de género, expresión de género u orientación sexual y/o sientas dificultades a la hora de habitar tu cuerpo. 
  • Emociones no gestionadas: Quizás puedas observar que estás triste, enfadada o con miedo por algo que esté pasando en tu vida. Puede que no sepas muy bien cómo gestionarlo. 
  • Malestares relacionados con el sistema: Puede que estés pasando por un estado de cansancio, estrés, presión debido al entorno. Puede que estés recibiendo, violencia, opresión o discriminación de algún tipo. Puede que tengas dificultades con recursos económicos, en la conciliación, precariedad en el trabajo, vivas en un espacio tengas  alto estrés por presión…
  • Malestares fisiológicos: Puede que estés pasando por un momento hormonal con más baches. Puede que tengas problemas de sueño. O que haya enfermedad o afección de salud. 

Puedes ir poquito a poco observándote y anotando lo que va apareciendo. Esta es una lista de posibles factores y es orientativa. Por supuesto, si aparecen otros temas que son importantes para ti pero no están aquí anotados no dejes de tenerlos en cuenta. Esto  te dará más información acerca de ese cambio de percepción hacia ti misma y tu cuerpo. 

Puede ser también que en algunos casos el malestar con tu cuerpo sea tan grande que te sea difícil hacer este ejercicio de observación.

Si es así, no te culpes, a veces estamos en un estado de bloqueo que hemos de atender primero para poder acceder a la información que hay detrás. El camino de conocernos conlleva diferentes etapas y una de ellas puede ser la de estancamiendo o sentirnos perdides. 

En caso de que quieras seguir explorando en profundidad esos cambios de percepción hacia tu cuerpo, podemos acompañarte a través de nuestras sesiones de terapia en autoestima corporal. Si estás interesade en iniciar un proceso con nosotres, puedes pedir aquí tu sesión de valoración gratuita.

Texto por Aizea Villarreal, cofundadora y terapeuta psico-corporal en Desnúdate