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Pensando en el calor me viene una canción de mi adolescencia de Sonia y Selena que decía en su estribillo: “Cuando llega el calor los chicos se enamoran…”. Pero la realidad es que para muchas cuando llega el calor llega el agobio, llega el estrés por tener que destaparte, mostrar más cuerpo y por defecto a veces sentirnos más vulnerables.

Recuerdo el día que fui a ver con mis amigas el concierto de Sonia y Selena, llevaba una casaca larga tejana que me tapaba el culo y las caderas. Con esa chaqueta me sentía un poco más segura, más protegida. Mis amigas me preguntaban “No tienes calor?” y yo fingía que estaba estupenda con una tejana larga a 25 grados.

 

Sonia y Selena fueron dos chicas que triunfaron en España con una canción del verano y que a través de sus canciones y su aspecto mostraban el libertinaje y el disfrute del verano. Pero claro, en esa canción no se tenía en cuenta qué pasa cuando sólo la idea de vislumbrar que se acerca el calor genera ansiedad, nervios, y que para nada rima con disfrute o libertad.

De hecho hoy se ha abierto un tema en el espacio de supervisión entre profesionales que tenemos que me parece crucial también en la relación con nuestro cuerpo y con el vestirnos y desvestirnos. Por un lado está el complejo interno que podemos tener a nuestros cuerpos, y por otro lado está la sexualización que hemos recibido desde pequeñas de nuestros cuerpos, de nuestra manera de actuar, y como todo se ha llevado desde un prisma sucio, lascivo.

 

 
 
Desde la educación tradicional se nos ha incitado a que mostremos nuestros cuerpos desde un prisma concreto, desde una imagen concreta (atendiendo a los cánones de belleza por un lado, y a cumplir con el “deseo masculino”). 

 

 

 

Esto genera un gran trauma, nos coarta la libertad de expresión desde nuestra inocencia, desde nuestra dulzura, desde nuestras ganas de jugar, explorar e incluso vivir nuestro erotismo de manera libre y abierta. Ha habido una penalización muy extendida de lo que podemos emanar desde nuestros cuerpos y nos encontramos con un choque constante. Por un lado nos animan a encajar en los cánones y la sexualización de nuestros cuerpos y por otro lado se nos penaliza y nos pueden llegar a tildar de “zorras, sueltas, poco recatadas, etc..”.

Sin ir más lejos, en el libro de Hambre, Roxanne Gay habla de cómo a raiz de un abuso sexual decidió engordar para alejarse del cuerpo deseado y sentirse más libre. Pero claro, por otro lado se tuvo que enfrentar a la violencia y la gordofobia de esta sociedad. 

 

 

Te hablo de esto para que tomes consciencia, desde dónde me estés leyendo. NO ES TU CULPA.

 

No es tu culpa que sientas que tu cuerpo no encaja, no es tu culpa que a veces dudes de si esa ropa es “demasiado provocativa o no”, no es tu culpa que te detengas en qué prendas te vas a poner por la mirada ajena, no es tu culpa que sufras ahora al ir liberando ropa y enseñando piel. NO ES TU CULPA. 

 

Y me imagino que esto lo sabes, y te lo han repetido, pero es difícil de integrar, de sanar estas heridas que aún nos sangran a través de diferentes abusos vividos.  No obstante, siendo consciente de esto si puedes decidir acompañarte de la manera más amorosa posible que te salga. Por un lado, permítete sentirte insegura y optar por aquello que te haga sentir tranquila, cómoda y en protección. Y dentro de este ritual, de cuidarte, que sea desde una manera amorosa: utiliza prendas transpirables, que no te aprieten, y que no te hagan recordar constantemente tu cuerpo.

En sitios que te sientas libre y protegida permítete liberarte de prendas y prueba a ir mostrando tu cuerpo. En la medida de lo que puedas, sin prisas, sin presión. 

Y recuerda: las terapias de choque en las que nos forzamos a mostrar nuestro cuerpo a través de la disociación pueden ser muy poco respetuosas con nosotras mismas y puede hacer que te sientas más alterada, más vulnerable, y más nerviosa. 

El camino tiene que ser gradual, amoroso y siempre respetando tus límites. No te digo que te alejes y cada vez estés más aislada de todos los estímulos, pero sí que sea una incorporación respetuosa con tus ritmos. ¿Cómo lo ves? Si quieres aportar tu opinión nos puedes escribir a [email protected] 

Texto por Noemí Conde, cofundadora y psicoterapeuta especializada en TCA y autoestima corporal en Desnúdate.

 

 

*Y sí, Sonia y Selena seguramente también fueron animadas y criticadas a la vez. Este doble filo es para todas. Ellas eran títeres de un producto que nos recordaba todo lo que ya te he venido escribiendo. Decisión voluntaria eso sí, pero… ¿es una decisión libre?